El distrito histórico del río Miami está por despegar

Cuando Tom Kimen decidió pagar $175,000 por una casa de dos habitaciones cerca del río Miami, en la NW 14 Street, en el año 2000, su madre le dijo que estaba loco.

“Durante mucho tiempo la gente pensó que la zona del río era un desastre”, dijo Kimen. “Yo me mudé antes del dragado. Miami era la última zona metropolitana de Estados Unidos que echaba sus aguas negras a su río, que ha tenido una mala reputación. Pero ahora las cosas se inclinan hacia el otro lado”.

Durante varios años, los urbanizadores han estado dándole vueltas al río Miami —la vía acuática de 5.5 millas de largo junto a la cual se fundó la Ciudad de Miami— como los últimos terrenos deseables que quedaban por urbanizar en el Condado Miami-Dade.

Los ciclos inmobiliarios más recientes, antes y después de la recesión del 2008, alimentaron compras de terrenos en zonas como Brickell, Sunny Isles Beach y Miami Beach. El resultado fue un mercado saturado de apartamentos de lujo y pocos terrenos disponibles frente al mar.

Pero la urbanización a lo largo de río Miami ha sido mesurada, no ha afectado al vibrante sector marítimo de la zona ni bolsones de áreas residenciales que ya existían a lo largo de sus 11 millas de ribera, ni el movimiento de carga, valorado en $4,000 millones que cruza el río entre el Aeropuerto Internacional y el Puerto de Miami todos los años.

“Hace 10 años, nuestra misión era muy diferente”, dijo Horacio Stuart Aguirre, presidente de la Comisión del Río Miami (MRC), la junta creada y financiada por el estado, el Condado Miami-Dade, la Ciudad de Miami y el sector privado. “Hace 10 años, nuestro trabajo era proteger a las industrias de yates y carga de los urbanizadores que querían llenar la zona de apartamentos. Pero esos sectores ya no están en peligro hoy”.

Aguirre dijo que la MRC realizará una auditoría en la primavera para determinar dónde debe centrarse la atención del grupo, a la luz de los proyectos que surgen a lo largo del río, a saber:

  • The River Landing Shops and Residences, un proyecto de uso combinado de 2 millones de pies cuadrados en ocho acres de terreno en 1400 NW North River Drive, que contará con 528 apartamentos del alquiler, 135,000 pies cuadrados de oficinas, 2,200 espacios de estacionamiento y 345,000 pies cuadrados de locales minoristas, con inquilinos como Publix, TJ Maxx, Ross Dress for Less, AT&T y Burlington Stores. El proyecto de $429 millones debe completarse a principios del 2020.
  • Pier 19 Residences and Marina, un edificio de 199 apartamentos de alquiler en 1951 NW South River Drive, con 21 pisos y una marina para 10 embarcaciones. El proyecto es una reurbanización de una torre de apartamentos construida poco antes de la recesión.
  • Miami River Walk, en 1001 NW 7 Street, compuesto de dos edificios de ocho pisos con 688 apartamentos de alquiler y más de un acre de espacios verdes. Las obras deben comenzar a principios del 2019. La firma miamense Mast Capital compró el terreno de 6.3 acres por $26 millones en mayo.

Según MRC, un total de 31 edificios residenciales se han completado o están en ejecución a lo largo del río Miami desde el 2000, con 8,612 unidades residenciales. Otros 14 edificios con 4,249 unidades se han aprobado o están en proceso de conseguir los permisos.

El río Miami atraviesa varios vecindarios —como Brickell, La Pequeña Habana, Allapattah y Overtown, así como zonas de casas unifamiliares como Durham Park, Grove Park y Spring Garden. Eso significa que hay viviendas de todo nivel de precios.

Tres edificios —Tuscan Place, en 600 NW 6 Street; Miami River Park Apartments, en 445 NW 4 Street, y River Run South, en 1401 NW 16 Street Road— ofrecen un total combinado de 761 unidades asequibles para inquilinos de bajos ingresos.

Según Zillow, en este momento hay 91 casas y apartamentos a la venta en la zona del río Miami, cuyo precio oscila entre $139,000 y $4 millones.

El dragado

La urbanización a lo largo del río se aceleró después de completarse en el 201o las labores de dragado y un proyecto de limpieza ambiental por valor de $89 millones, en que se extrajo sedimentos en un tramo de 5 millas del río. También se han limpiado canales y se han sacado barcos viejos como parte del Plan Voluntario de Mejoras al Río Miami, financiado por fondos públicos y privados.

Pero según el Dr. Paul George, historiador de HistoryMiami, la contaminación no era lo que más limitaba la urbanización a lo largo del distrito histórico del río. “Fue el atractivo de vivir en los suburbios”, dijo George. “Buena parte de la urbanización en Miami en los años 1980 y 1990 fue lejos de la zona central. Lo que ha sucedido en las últimas dos décadas ha sido que se volvió a descubrir esa zona central. Los urbanizadores han superado la renuencia a invertir en zonas que antes se consideraban viejas y con mucha delincuencia, y el río es parte de eso”. (El enorme proyecto de uso combinado River Landing tendrá nuevos apartamentos de alquiler, oficinas y un supermercado Publix, todo en la zona del río Miami.)

Hay otros proyectos en camino, pero avanzan lentamente.

El proyecto de reurbanización del Hyatt Regency, en 400 SE 2 Avenue, que reemplazará el hotel y el Auditorio James L. Knight con tres nuevas torres, debe presentarse a la Comisión de Miami más tarde este mismo año.

“Se habla mucho de que esta zona está evolucionando, pero demora más de lo que muchos pensaron”, dijo Camilo Miguel, fundador y presidente ejecutivo de la firma de inversión inmobiliaria Mast Capital, encargada del River Walk. “Eso se va a acelerar ahora”.

Miguel dijo que espera que muchos de los inquilinos vengan de cercano distrito médico de Miami, el segundo más grande del país, que emplea a unas 70,000 personas que trabajan en el Hospital Jackson Memorial Hospital, la Facultad de Medicina de la Universidad de Miami, el Recinto Médico del Miami Dade College y otras instalaciones.

Ese es el mismo grupo demográfico al que se dirige Andrew B. Hellinger, a cargo del Urban-X Group, de Miami, con el proyecto River Landing.

“Nuestra meta es traer una sensación de comunidad a este distrito”, dijo Hellinger. “El empleado promedio de Miami-Dade no puede vivir en Brickell o el downtown de Miami, así que vive en Kendall y Homestead, lejos de donde trabaja. Eso afecta la calidad de vida. River Landing ofrecerá a esas personas alternativas para vivir”.

Lissette Calderón, presidenta de Neology Life Development Group, siguió los pasos de sus padres en los bienes raíces con la construcción de algunas de las primeras torres de apartamentos en el extremo este del río Miami en los años 2000, entre ellas Neo Lofts, Neo Vertika y Wind by Neo.

Su proyecto más reciente es la renovación de River Oaks Marina and Tower, de 20 pisos, una torre de condominios en 1951 NW S. River Drive que fue presa de la recesión y nunca se terminó debidamente. Su firma compró el edificio en septiembre del 2018 por $56 millones y le cambió el nombre a Pier 19 Residences and Marina.

Cuando se complete este año, Pier 19 ofrecerá apartamentos de alquiler de una, dos y tres habitaciones, con precios de entre $1,700 y $3,500. La renovación también hará mejoras en el vestíbulo y los apartamentos, y activará su espacio exterior junto al río, donde ofrecerá a los inquilinos el uso de cabañas y espacio para atracar 10 embarcaciones.

“Hemos estado buscando la oportunidad adecuada para relanzarnos en el río”, dijo Calderón, de 44 años. “Lo que hacer de Pier 19 algo especial es no solamente que estaba subutilizado, sino que también tenía los derechos de esta marina, que no estaban activados. Estamos directamente sobre el río con el componente de la marina. Eso significa que uno puede bajar del apartamento y subir a su embarcación directamente”.

Los restaurantes también se están beneficiando del despegue de la zona del río. Según la Comisión del Río Miami, en este momento hay 21 restaurantes funcionando en el distrito, con otros cinco en construcción y 11 más en la etapa de planeación. Algunos ya establecidos, como Garcia’s Seafood, triunfan junto a otros recién llegados como Kiki on the River.

Klime Kovaceski, quien abrió el restaurante italiano Crust en la ribera norte del río en el 2015, dijo que el lugar se concibió para que los clientes fueran a buscar su comida, además de servicio de entrega.

Pero los comentarios positivos sobre el lugar pronto llegaron a zonas más allá del río y Crust fue incluido en la lista del 2017 de Open Table’s 100 Best Restaurants in America.

Kovaceski dijo que las ventas en Crust casi se han duplicado entre el 2016 y el 2018. El restaurante, que abre seis días a la semana solamente para cenar, generó casi $160,000 en agosto del 2018, superando las ventas de $148,000 en febrero, durante la temporada alta del turismo en Miami. Las reservaciones, que nunca fueron necesarias, ahora son obligatorias.

Optimismo cauteloso

Toda la atención y la urbanización hace que algunos vecinos de la zona se sientan cautelosamente optimistas. Adam Gettinger, quien vive en una casa en South River Drive desde hace 10 años, dijo que está contento con muchas de las mejoras que las inversiones han traído a la zona, desde el agua más limpia en el río hasta un ambiente más familiar.

“Pero el desarrollo tiene que hacerse de manera responsable y sustentable”, dijo Gettinger. “Si las cosas se diseñan bien y se piensan bien, mejorarán la zona para todos. Pero como propietario de una vivienda tampoco quiero quedar atrapado entre dos edificios grandes”.

Y para vecinos de hace muchos años como Kimen, quien dijo que corredores inmobiliarios lo llaman con frecuencia para saber si está interesado en vender, las mejoras a la vía acuática han demorado mucho.

“Mi esposa quería mudarse a South Miami porque hay un Publix y un Whole Foods”, dijo. “Pero ahora vamos a tener un Publix aquí. Le dije que la voy a llevar a comprar al Publix en barco, y yo voy a cargar los mandados. Ya le dije a mis vecinos que vamos a organizar noches para ir a comprar al Publix en barco. Esa es una de las cosas que más me entusiasma”.